14 mayo, 2006

Querido... Quienseas:

Una ola llega a mis pies
y, friamente,
me recuerda que no estas.

En la espera infinita
las ocho rosas se secan
y dejan caer sus petalos marchitos
sobre el libro de nuestros suenios.

Un grito interrumpe mi paz;
el dolor esta agonizando
a unos pasos de mi,
grita, se revuelca...
me atrapa.

Soy su prisionera y,
en mi calabozo gris,
un cuervo me visita cada noche
para hablarme de vos..

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