No soy sólo carne y huesos, hay un porcentaje de delirios y deseos... quizás lo logres comprender.
Una piedra es más que mi ser si le quitas la sádica manía por vivir.
El verte ahí me hace ceder. Tus brazos me tientan, amor, a saltar del mismísimo siemlo a esa tierra perdida, lujuriosa... y morirme de pasión en esos labios que apretás cuando te ponés nervioso.
Y gritando todo eso, aún me sobra un suspiro para decirte al oído que no necesito nada más que tu corazón para vivir... de este amor en el que estoy perdida.
